Los catálogos escolares fueron el primer órgano de comunicación de la administración del México City College (MCC). Impresos en inglés y pensados principalmente para los estudiantes norteamericanos, contenían información general sobre la facultad, los programas y cursos ofrecidos.
En el verano de 1951 apareció el MCC Handbook, una publicación tan útil que era llamada “la Biblia de bolsillo de los estudiantes”. La edición de 1952 incluía un rasgo muy especial que se mantendría durante años: las ilustraciones de un talentoso estudiante: José Luis Cuevas (MCC, 1949).
Cuevas empezó a tomar clases de Arte en 1949 como “alumno especial”, tenía entonces 15 años y no había terminado la preparatoria. A Cuevas le sobraba talento artístico, pero le faltaba dinero para cubrir la colegiatura, así que hizo un arreglo con el doctor Murray, decano del College: a cambio de los cursos haría ilustraciones para las publicaciones escolares.
Esos años en el MCC significaron para Cuevas su primer encuentro cercano con la cultura norteamericana, pero más aún, le permitieron entrar en contacto con el arte de otras latitudes –a través de las publicaciones que encontró en la biblioteca, en especial, Art in America– ya que en los años cuarenta, México estaba cerrado a las propuestas externas: “Estar en el MMC me dio la oportunidad de romper los confines del nacionalismo. Podía desarrollar un arte propio, mi propio estilo”, afirmaría el artista años más tarde.
Pero además de las publicaciones institucionales, estaban las coordinadas por los estudiantes. El primer periódico estudiantil fue El Conquistador del México City College. Esta publicación de seis hojas fue vital en la formación de los estudiantes de periodismo. En 1947 se convertiría en El Grito, que un año más tarde sería The México City College Collegian. La premisa editorial de esta publicación era: “Toda persona dentro del campus merece ser entrevistada. Cualquiera con la suficiente curiosidad para estudiar en el extranjero se sale del estereotipo.”
Y nadie más alejado de los estereotipos que William Burroughs, estudiante de la maestría en Antropología. Una entrevista suya apareció en la columna “Personalities on the campus” en el número de febrero de 1951. El escritor, icono de la “generación beat”, tan famoso por sus novelas Junkie, Queer y Naked Lunch, como por su intensa y escandalosa vida personal, tenía entonces 38 años. Burroughs es, seguramente, la “personalidad” más interesante, extraña e importante que incluyó la columna del Collegian.
En mayo de 1952, el Collegian obtuvo el primero de sus múltiples reconocimientos al entrar en el concurso organizado por la Asociación de Prensa Interuniversitaria de Texas, consiguiendo el primer lugar entre las más de mil publicaciones participantes. Además, John Paddock, responsable del Departamento de Antropología, alcanzó el codiciado reconocimiento al mejor artículo por su trabajo sobre un proyecto de campo desarrollado en Oaxaca.
Muchas otras historias que integran la vida de nuestra Universidad pueden ser recuperadas a partir de sus publicaciones, ésas serán motivo de otros artículos.
A partir de los textos del Dr. Edward Simmen, profesor emérito y cronista de la UDLAP.




























